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Los primeros 6 meses

"El niño no distingue entre jugar y aprender. Juega y aprende desde que nace. Para él, aprender es pasar, a través del juego, a actividades que le permitan conocer el mundo exterior" (Jean Piaget).

1- Características cognitivas a esta edad.

Siguiendo a Jean Piaget (Psicólogo experimental, filósofo y biólogo. Se hizo famoso por sus aportes a la psicología evolutiva y en concreto por sus estudios sobre la Infancia) los bebés desde el mismo momento de su nacimiento empiezan a desarrollar una serie de estrategias que le ayudan progresivamente a comprender el mundo que les rodea. Este aprendizaje se efectúa a través de sus órganos sensoriales y de sus propios movimientos. En el primer mes de vida el bebé reaccionará con patrones innatos, es decir con reflejos simples (se agarra a un objeto que toca su mano, succiona un pezón cuando le roza los labios…). Poco a poco estas conductas innatas e inflexibles como fruto de la experiencia empiezan a ser modificadas por el niño entrando ya en lo que Piaget denomina el segundo subestadio (Desarrollo de Esquemas).
Es ya a partir del primer mes de vida cuando poco a poco el bebé empieza desarrollar un aprendizaje más sistemático percibiendo su entorno y actuando o experimentando sobre él.
En este período, si queremos estimularlo a nivel cognitivo, deberemos hacerlo mediante sus canales naturales de aprendizaje: el sensorial y el psicomotriz.
A nivel visual el bebé orienta su atención sólo a objetos u estímulos que presenten un alto contraste entre el blanco y negro y también a objetos en movimiento. Aproximadamente al medio mes de vida, el bebé ya es capaz de seguir con los ojos una cerilla movida lentamente.
A nivel auditivo, el bebé suele reaccionar especialmente ante sonidos intensos y de alta frecuencia, también ante ruidos más complejos como los de un sonajero. Ante los ruidos más fuertes suele reaccionar con un aumento de las respuestas motoras gruesas y aceleración cardíaca. Por su parte los sonidos del lenguaje humano en condiciones normales provocan respuestas motoras finas y deceleración cardíaca, es decir, tienen un efecto tranquilizador sobre el bebé. Por tanto, podríamos ya afirmar que a los bebés les encanta que les hablen sus padres y reaccionan ante ello positivamente.

2- Primeras actividades con nuestro bebé.

a) Estimulación visual.

A estas edades podemos empezar a trabajar la orientación y la fijación de la mirada. La mejor forma de hacerlo es a través del rostro y la voz humana, especialmente el de la madre que es la que el niño suele reconocer con mayor facilidad. Situarse ante el niño y hablarle, sonreírle o cantarle es una de las mejores maneras de estimularlo. Además vamos a trabajar algo más importante y de una gran transcendencia para su futuro desarrollo emocional y afectivo: La vinculación o lazo afectivo.
El contacto visual con el bebé pues, es fundamental y se favorece sosteniendo al bebé en brazos y a una distancia aproximada de unos 25-30 cms.
La capacidad de seguimiento visual del bebé aparece muy temprano casi desde el mismo momento del nacimiento, por lo que podemos empezar a experimentar alrededor del mes y medio o dos meses. Para ello podemos presentar estímulos en movimiento (mover algún objeto o el dedo, ponerlo bajo un móvil con diferentes piezas en movimiento, etc.). Al principio podemos empezar con movimientos lentos para ir pasando a algo más rápidos sobre los 3 meses. Para ello podemos servirnos de objetos o juguetes de distintos tamaños y atados a una cinta o cuerda de tal forma que los podamos desplazar en ambas direcciones y, también de adelante hacia atrás o viceversa. Para ayudar al bebé podemos al principio guiar su cara hacia el objeto en movimiento y reforzarlo verbalmente con un tono suave y alegre para que el niño asocie esa actividad a algo relajante y placentero.
Más adelante, podemos introducir el tradicional juego de taparnos la cara delante del bebé para hacer ver que hemos “desaparecido” para abrirlas de golpe. También podemos utilizar un trozo de tela o ropa para taparnos la cabeza, etc. El bebé poco a poco irá entrando en el juego y permanecerá atento fijando la mirada en el rostro que ha desaparecido sabiendo que volverá a aparecer.

b) Estimulación auditiva.

La estimulación auditiva principal se efectúa a través de la propia voz humana. Insistimos en la necesidad de irle hablando al bebé de forma calmada y pausada. Podemos aprovechar los momentos de vigilia justo después de despertarse (siempre que no esté nervioso por la proximidad de la toma) o después de la toma de pecho o biberón para ayudarle a conciliar el sueño.
Enseguida que el niño empiece a emitir los primeros sonidos (a partir de los 3 meses) es adecuado contestar a los mismos con un tono similar para reforzar en el niño su producción.
También podemos estimular el canal auditivo mediante diversos juguetes u estímulos sonoros (sonajeros, juguetes o peluches musicales, campanillas, música clásica, etc.). A partir de los 3 meses, los móviles que disponen de movimiento y distintos sonidos son especialmente interesantes para estimular las capacidades perceptivas y su coordinación. Podemos a partir de esta edad, utilizar también diferentes recursos sonoros situados en distintos posiciones para que el bebé gire la cabeza hacia ellos.

Diferentes modelos de sonajeros:

c) Estimulación táctil.

Los bebés no tan solo reaccionan ante los estímulos visuales y auditivos. A nivel sensorial el tacto resulta también importante como canal de estimulación temprana pero, sobre todo, para afianzar la vinculación afectiva padres-hijo. Al respecto las caricias o los masajes ocupan un lugar prominente a tal efecto.
Otra actividad interesante para estimular la percepción táctil es el uso de diferentes objetos con diferentes texturas (pelotas de goma de diferentes acabados, peluches, aros, etc.) que deberemos poner al alcance del bebé para que pueda experimentar con ellos. Si además estos objetos o texturas disponen de un sonido propio, vamos no tan solo a estimular el canal táctil y auditivo sino que propiciamos en el bebé la asociación de ciertos movimientos a unas consecuencias (muevo un objeto y se oye un sonido), es decir, el niño descubre una consecuencia de un acto que él ha iniciado. El bebé empieza a interactuar con el entorno que es la base del aprendizaje.

d) Otras actividades o juegos de estimulación.

  • Balancearlo suave y rítmicamente le proporciona tranquilidad y placer, le da seguridad ya que se siente querido y cerca de las personas de referencia por lo que afianzamos también la vinculación afectiva.
  • Poner al bebé delante de un espejo. Normalmente son capaces de mirarse con cierta atención.
  • Irnos a una posición relativamente alejada de la cuna y llamar al niño, irnos acercando a medida que seguimos llamándolo hasta situarnos frente a él. Ello estimula el canal visual, el auditivo pero también la orientación.
  • De los tres a los 8 meses disfrutará mucho cuando le hacen cosquillas o lo mueven en el aire.

La estimulación según edad:

Los primeros 6 meses De los 7 a los 12 meses El segundo año (de los 12 a 24 meses)
De 2 o 3 años Edad Preescolar (3 a 6 años) Edad Escolar (a partir de los 6 años)

Información acerca del ciclo evolutivo:

Los 3 primeros meses El primer año (de los 4 a los 12 meses) El segundo año (de los 12 a 24 meses) El niño de 2 años
Edad Preescolar (3 a 5 años) Edad Escolar (de los 6 a los 11 años) Preadolescencia (12 a 13 años) Adolescencia (de los 14 a 18 años)

La información ofrecida en esta web tiene carácter general y en ningún caso puede sustituir las orientaciones que su médico o profesional de la salud le haya dado.

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