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Los primeros tres meses del bebé

Una vez finalizado todo el agotador proceso del parto y el alivio que supone haber concluido todo el proceso del embarazo, los padres se encuentran ante nuevos retos. Un bebé conlleva trabajo y dedicación, maravilloso, sí, pero trabajo. La razón fundamental reside en el hecho de que los bebés en esta etapa dependen de sus padres para controlar todas las funciones vitales básicas: la alimentación, el sueño, la excreción y el mantenimiento del calor. Nuestro bebé aún no puede pedirnos lo que necesita, o explicarnos lo que le pasa, por tanto, deberemos estar atentos a sus señales.

1- La Alimentación
2- Sueño
3- Llanto
4- Vinculación Afectiva
5- Algunos Reflejos
6- Desarrollo cognoscitivo (J.Piaget)

1- Alimentación

Los bebés pueden desarrollarse igual de bien con la leche materna que con los preparados actuales si bien, hay un amplio consenso respecto a las ventajas de la leche materna tanto para el bebé como para la madre. Un niño que es amamantado por su madre obtiene además una vinculación más estrecha.
El bebé viene programado instintivamente para ajustar sus tomas a sus propias necesidades. Él es el único que sabe cuántas calorías necesita su cuerpo y lo que puede asumir su digestión, de modo que, si no consigue lo suficiente de manera regular, probablemente, llorará pidiendo más. Y si el biberón contiene más de lo que desea comer se negará a seguir y deberíamos respetar, en condiciones normales, tal situación. Cuando los padres insisten sin cesar en que su bebé coma más de lo que él quiere pueden provocar un efecto contrario al deseado, es decir, que el bebé empiece a relacionar la comida con un momento desagradable o de lucha. Por tanto, cuidado con el tema y consulte siempre a su pediatra o médico.
En la actualidad, se admite que ese intervalo entre tomas para un bebé de pecho, durante las dos primeras semanas de vida, es de dos horas. Aunque algunos bebés serán amamantados cada tres horas y otros incluso cada hora y media.
La mayoría de los bebés muestran una tendencia natural a establecer un patrón regular de comidas y sueño y, aunque los intervalos entre tomas pueden variar dentro de cada período de 24 horas, tienden a ser coherentes de un día para otro.
Tenga en cuenta también que a la hora de establecer un horario, la primera consideración es que no hay que permitir que los niños lloren de hambre durante mucho tiempo ni que se sientan desatendidos. Si ha pasado el tiempo de la próxima toma y sigue durmiendo puede cogerlo en brazos suavemente y seguramente el bebé aceptara la toma sin más problemas.

2- Sueño

Durante los primeros meses, la mayoría de bebés duermen entre toma y toma, siempre y cuando hayan recibido suficiente alimento y no se hayan indigestado o tengan algún otro contratiempo. De todas formas suele haber bebés que necesitan dormir mucho mientras que otros pueden hacerlo relativamente poco manifestando una insólita capacidad para desvelarse y no porque algo vaya mal. Si es el caso poco puede hacerse al respecto.
A medida que van creciendo tienen períodos más prolongados de vigilia y echan menos cabezaditas durante el día. Es a partir de los 3 o 4 meses que se aconseja que los bebés empiecen a quedarse dormidos en su cama y sin compañía, si desea que el bebé empiece a coger estos hábitos y evitar problemas más adelante. De todas formas esta decisión siempre la deberán tomar los padres en función de sus valores educativos y cultura. También deberemos tener en cuenta las posibles necesidades de cada niño en particular. En todo caso no hay que forzar estas situaciones con niños tan pequeños.

Consejos básicos para inicio sueño:

  • Salvo indicación de su pediatra es preferible poner a dormir el niño boca arriba. Ello disminuye el riesgo de Muerte Súbita del Lactante (MSL).
  • Procure evitar demasiados objetos, ropa, mantas u otros que puedan producir asfixia en el niño.
  • Evite arropar en exceso al bebé. Una excesiva temperatura incrementa el riesgo de MSL.
  • Hay niños en los primeros meses que no pueden iniciar el sueño si no es en brazos de la madre/padre. Se recomienda en esta primera etapa no mostrarse excesivamente rígidos y no dejar al niño llorando.
  • Evitar ambientes excesivamente cargados o con humo.

3- Llanto

El llanto es para el bebé un canal comunicativo de primer orden. Interpretarlo resulta fundamental para saber qué sucede.
Hay un primer tipo de llanto de inicio explosivo y vinculado a determinados horarios o momentos del día. Puede tratarse de lo que denominamos cólico del lactante. Este llanto agitado o inconsolable que se da en niños perfectamente sanos en los 3 primeros meses, suele obedecer a factores madurativos del sistema nervioso y digestivo. Progresivamente van disminuyendo.
El llanto más típico es el de hambre. Este suele ser rápidamente identificado por los padres ya que se presenta justo en el momento anterior a la toma periódica y no suele aparecer de forma tan explosiva como la anterior sino que sigue una progresión de menos a más si no es atendida su demanda.
Cuando el llanto tiene difícil consuelo puede deberse a un malestar del bebé debido a una causa física (pañal sucio o mojado, frio, calor, etc.) o también a una mala digestión o, a veces, a la intolerancia a algún componente como la lactosa o el gluten.
Hay también un tipo de llanto muy fuerte que se asocia a cansancio o a un mal patrón de sueño pero que cede rápidamente una vez el bebé es acunado y entra en sueño.
Finalmente destacaremos el llanto del bebé para reclamar los brazos de sus progenitores. Hay niños que necesitan ese contacto para tranquilizarse e iniciar el sueño. No creemos que se le deban negar en esta etapa salvo que exista una razón de mayor peso.

4- La Vinculación Afectiva

Este nombre fue introducido por los pediatras John Kennell y Marshall Claus para describir el proceso por el cual los padres conectan de manera natural con sus hijos recién nacidos. La vinculación o apego es un proceso que tiene sus propios tiempos y necesidades y, lo que es más importante, tiene un peso determinante en la construcción de la personalidad futura de cada individuo.
Unos padres que acarician al bebé, que le hablan, que pasan tiempo con ellos, que más adelante juegan activamente, son unos padres que establecerán una buena vinculación.

5- Algunos Reflejos del neonato

Nombre: Método de comprobación: Respuesta: Curso desarrollo: Significado:
Parpadeo. Hacer incidir una luz en los ojos. Cierre ambos ojos. Permanente. Protege a los ojos de un estímulo fuerte.
Reflejos de los biceps. Dar golpecitos en el tendón del bíceps. Contracción del biceps. Más fuerte en los primeros días que posteriormente. Está ausente en los bebés deprimidos o que tienen una enfermedad congénita.
Babinski. Golpéese suavemente el lateral del pie del bebé desde el talón a los dedos. Flexiona el dedo gordo dorsalmente, separa hacia fuera los otros dedos, tuerce el pie hacia dentro. Generalmente desaparece hacia el final del primer año; es reemplazado por la flexión plantar del dedo gordo en el adulto normal. Está ausente en los bebés con defectos en la parte inferior de la columna vertebral.
Reflejo de retracción. Pinchar con un objeto puntiagudo la planta del pie. La pierna se flexiona. Constantemente presente durante los 10 primeros días; menos intenso posteriormente. Ausente si hay lesión en el nervio ciático.
Prensión o agarrar con la mano. Presionar con el dedo la palma de la mano del bebé. Agarra el objeto con los dedos. Aumenta durante el primer mes y después disminuye gradualmente. Desaparece a los 3 o 4 meses. Débil o ausente en bebés deprimidos.
Reflejo de Moro (Reflejo de agarrar). Hágase un fuerte ruido repentino; déjese caer unos centímetros hacia atrás la cabeza del bebé, o bien, tomar en brazos al bebé en suspensión horizontal y después bajar las manos rápidamente y parar repentinamente. La reacción del bebé es extender los brazos y las piernas y a continuación cierra los brazos uno contra otro de forma convulsiva. Comienza a declinar en el tercer mes desapareciendo en el quinto. La ausencia del Reflejo de Moro o si este es muy débil indica graves alteraciones del sistema nervioso.
Reflejo de andar automático. Aguántese el bebé en posición vertical con los pies desnudos sobre una superficie plana; mover al niños hacia adelante e inclinarlo suavemente de un lado a otro. Hace movimientos como pasos rítmicos. Desaparece en 2 o 3 meses. Ausente en los bebés deprimidos.
Reflejo de natación. Manténgase el bebé horizontalmente en el agua, apoyado en el vientre. Alterna los movimientos de piernas y brazos, exhalando aire por la boca. Desaparece alos 6 meses. Demuestra la coordinación de brazos y piernas.
Reflejo de búsqueda u hozamiento. Tóquese la mejilla del bebé ligeramente con el dedo o pezón. Gira la cabeza en la dirección del dedo, abre la boca e intenta chupar. Desaparece sobre los 3 o 4 meses. Ausente en los bebés deprimidos.

6- Desarrollo cognoscitivo (J.Piaget)

Siguiendo la propuesta evolutiva de Jean William Fritz Piaget (1896-1980), el primer mes de vida del bebé se caracteriza por la presencia de simples reflejos determinados biológicamente (succionar el chupete o el pezón cuando le roza los labios o agarrar un objeto que toca su mano). Este supone el primer paso para elaborar posteriormente conductas más complejas.
A partir del segundo mes y hasta el cuarto, Piaget nos describe la aparición de las primeras adquisiciones, los primeros hábitos, que suponen ya una alteración de los reflejos innatos, pero que todavía no tienen el rasgo de intencionalidad propio de las conductas inteligentes que será alcanzado en el siguiente estadio. Por ejemplo, ahora, la acción de chuparse el pulgar de forma sistemática, no debida al azar, implica una coordinación entre mano y boca que supone una adaptación adquirida del reflejo de succión.

Más información sobre el desarrollo cognoscitivo del bebé.

Seleccione otra etapa del desarrollo:

Los 3 primeros meses El primer año (de los 4 a los 12 meses) El segundo año (de los 12 a 24 meses) El niño de 2 años
Edad Preescolar (3 a 5 años) Edad Escolar (de los 6 a los 11 años) Preadolescencia (12 a 13 años) Adolescencia (de los 14 a 18 años)

La estimulación según edad:

Los primeros 6 meses De los 7 a los 12 meses El segundo año (de los 12 a 24 meses)
De 2 o 3 años Edad Preescolar (3 a 6 años) Edad Escolar (a partir de los 6 años)

La información ofrecida en esta web tiene carácter general y en ningún caso puede sustituir las orientaciones que su médico o profesional de la salud le haya dado.

Temas relacionados:

El Apego o Vinculación en niños. Trastorno del Vínculo. Trabajando el vínculo afectivo con nuestros hijos. El Neonato

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